En la Secretaría de Economía no existen grandes expectativas sobre la posibilidad de cerrar un acuerdo arancelario con Estados Unidos antes de la elección de medio término del próximo martes, comicios en los que el presidente estadounidense se juega el control del Congreso. Marcelo Ebrard considera que, si bien algunos integrantes del gabinete de Donald Trump favorecen reducir los aranceles a México en los rubros automotriz y siderúrgico, el mandatario prefiere consolidar el apoyo de los sindicatos de su país de cara a la votación.
Las principales centrales sindicales, la AFL-CIO y el United Auto Workers, respaldan los gravámenes contra México y pueden tener un peso determinante en unos comicios a los que el presidente llega debilitado en las encuestas. En un mitin realizado en Texas, Trump defendió las tarifas y aseguró que gracias a ellas la armadora Toyota está trasladando su producción desde Baja California hacia territorio texano.
Las tarifas se concentran en tres sectores clave: la industria automotriz, con aranceles del 25%; el acero y el aluminio, ambos con gravámenes del 50%. El titular de Economía entiende que tanto el secretario de Comercio, Howard Lutnick, como el representante comercial Jamieson Greer comparten la visión presidencial: los aranceles constituyen el eje del esquema comercial de Trump.
Días atrás, The Wall Street Journal reportó que Lutnick había frenado un posible acuerdo con México, aunque allegados a Ebrard señalan que Greer resulta funcional al secretario de Comercio bajo una lógica de "policía malo, policía bueno". También pesa la dimensión personal: a juicio de Ebrard, el titular de la USTR es un técnico correcto y profesional, mientras que Lutnick es multimillonario y además invirtió en la campaña de Trump de 2024, en un entorno donde el dinero tiene un papel preponderante.
Para Ebrard, la estrategia republicana debe optar entre anunciar un acuerdo con México que inyecte optimismo al empresariado y contribuya a reducir la inflación en Estados Unidos, o sostener las medidas y congraciarse con los sindicatos. El primer escenario sería el que se estaría imponiendo. Según cifras del Departamento de Comercio estadounidense, entre enero y agosto los gravámenes aplicados a las importaciones mexicanas generaron al Tesoro más de 14.400 millones de dólares, lo que convierte a México en la fuente del 8,3% de su recaudación por aranceles.