Las licencias de paternidad y las salas de lactancia resultan insuficientes para garantizar los cuidados de las hijas e hijos de los trabajadores en los entornos laborales y contribuir a la productividad de las organizaciones, de acuerdo con especialistas.

“Las licencias y las salas de lactancia funcionan, pero evidentemente son insuficientes. No constituyen todas las necesidades de cuidados. Como instituciones nos toca ir y preguntar a los trabajadores y a las empresas qué necesitan”, destacó Jorge Mario Martínez, director de la sede subregional de la CEPAL en México.

Las empresas se enfrentan al reto de que sus liderazgos se convenzan de que invertir en cuidados “es buen negocio” y de que los colaboradores usen las políticas amigables con la familia, como las licencias y las salas de lactancia, mencionó Ana María Flores, especialista en políticas inclusivas de la Red CCE por la Primera Infancia.

“Tenemos una sala de lactancia materna y las mujeres no la utilizan; tenemos un permiso de paternidad extendido por la ley de un mes y los hombres no lo toman, o la rotación de mujeres sigue muy alta”, compartió Ana María Flores durante la 3ª Cumbre de la Red del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), con el lema “Cuidar es negocio sostenible”.

Para que estas políticas sean efectivas es necesario un cambio organizacional, cultural y social, además de comunicar por qué los cuidados son centrales para las economías y escuchar las necesidades de las personas, mencionó Luz Rodea, asesora de iniciativas estratégicas y fortalecimiento de la Alianza Global por los Cuidados.

“No se trata sólo de tener las políticas y los espacios, sino de entender cómo cuidamos y cómo sostenemos la vida a través de esas pequeñas acciones; si no nos vamos al detalle, no van a tener el impacto que estamos buscando”, advirtió Luz Rodea.

Los especialistas coincidieron en que es fundamental escuchar a los trabajadores y a las empresas para diseñar políticas de cuidados efectivas e incorporar otras prácticas además de las salas de lactancia y las licencias.

La CEPAL encontró que las mujeres y hombres trabajadores necesitan prácticas de cuidados que les permitan un “ahorro de tiempo” con el fin de atender sus obligaciones laborales, pero también el cuidado de sus hijas e hijos.

“Eso ya no es una licencia de maternidad o paternidad, no necesariamente es un área de lactancia. Es otra forma de cuidar para ahorrar tiempo a quienes cuidan”, explicó Jorge Mario Martínez, de la CEPAL.

Ejemplos de estas prácticas de “ahorro de tiempo” son comedores duales que permitan a las trabajadoras comer en su sitio de trabajo y también adquirir ahí mismo alimentos preparados para llevar a sus familias, además de lavanderías.

Otro ejemplo son centros de cuidado infantil cercanos a las áreas de trabajo, pero que garanticen la calidad de sus servicios para que las trabajadoras tengan la confianza de que sus hijos contarán con un buen cuidado, mencionó Laura Ripani, directora de País del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Voy a pecar de economista: métanle plata. No alcanza con los buenos deseos ni con pensar que es una buena causa y qué bonito que es. Hay que ponerle alma, cuerpo y plata también. No verlo como una causa de responsabilidad social empresarial, sino como un tema productivo y económico dentro de la empresa”, pidió.

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